
Me desperté al sentir una mano que recorría mi desnuda espalda y enseguida sentí su húmeda y tibia respiración en mi cara, sus dedos se deslizaron por mi cuello, me susurró al oido que todo estaría bien y me dio un suave beso. Sus manos recorrieron todo mi cuerpo al igual que sus besos, pero de manera nerviosa. Me despojó de la única prenda que tenía y a pesar del sereno de la noche cuando nuestros cuerpos se unieron sentí un calor que recorría todo mi cuerpo... Caí en cuenta que estabas intentando robar mi inocencia, y un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas, fui presa del miedo, quería gritar pero no podía, sólo se me era permitido soltar pequeños gemidos de desesperación, mis músculos estaban extrañamente pesados, aunque de un momento a otra sentí un cosquilleo extraño por mi cuerpo, estaba volviendo la capacidad motora q se me fue arrebatada, le supliqué que se detuviera, pero no hizo caso. Lo próximo que recuerdo es el frío aire que me pegaba en la cara, iba dejando una estela de colores q se entrelazaban entre sí, y el agua mojaba mis pies...y bum! un fuerte dolor de cabeza, sentí mis parpados pesados, se me acababa el aire, me estaba muriendo y en vez de ver rápidamente mis 15 años de vida, me vi fue reflejada en tú mirada, vi cómo se dibujaba una sonrisa en tu rostro y todo se tornó oscuro sin el mas mínima destello de luz. Me contaron que permanecí tres días en coma y ya recuerdo con perfección lo que sucedió..Aquella mano que sentí en mi cuello, y la respiración que sentí en mi cuello pertenecen al que hoy le debo la vida, me susurró que todo estaría bien porque yo desesperadamente luchando por mi vida me aferré a su mano que en ese momento me medía el pulso en el cuello, luego me desmayé nuevamente porque mi corazón se detuvo. Tú me sedaste esa noche que acudí a tu casa porque necesitabas un hombro donde llorar para aliviar tu depresión...cuando desperté, ya me habías desnudado salvo por una prenda, me besaste desesperadamente, sentí como temblaban tus manos y todo tu cuerpo sudaba, tenías una mirada inquieta; me estabas robando mi inocencia, te supliqué y lloré; pero no te importó, el efecto de la droga que me diste fue pasando y antes de que pudieses hacer algo que me marcara físicamente por siempre, salí corriendo de la habitación, así desnuda como estaba. Era aún de noche hacía frío y supongo que había llovido, tú me perseguiste y me empujaste, yo resbalé, cayendo junto a la acera, su filo me dio en la cabeza produciendo mi primer desmayo. Paso una señora que como todas las noches paseaba a su perro, rompiendo su rutina nocturna al verme se escandalizó y fue corriendo por ayuda. Cuando me desperté, aun estaba en la acera, acababan de cubrirme, pero por más esfuerzo que hacían por detener la hemorragia, sentí que moría y vi cuando saliste de entre la multitud vestido y adoptando la actitud de siempre, pero tenías una mirada cargada de amenaza, tu sonrisa fue porque pensaste que moriría y yo al darme cuenta de lo que intentaste...me fui con mi último respiro. Afortunadamente no fallecí y hoy aunque agradezco estar viva, no puedo con la vergüenza por eso me decidí a nunca hablar de lo sucedido aquella noche…hasta hoy, q nuestras miradas se cruzaron espero que por ultima vez…
