
Hace unos cuantos meses un....conocido...me pidio casi rogandome q le diera el mayor de los regalos...porq tal vez jamás lograria conseguirlo, nos unia cierto vinculo, roto ya hace meses (afortunadamente, cabe decir), me parecio verlo, de hecho creeria q era el, de no ser porq nos separa un mundo, donde hay una fina linea entre la vida y la muerte, linea ya cruzada por él..en cualquier caso, esa imagen, ese regalo, no podia sacarlo de mi mente, y cuando casi lo lograba, esta mañana ha regresado con más fuerza que nunca...y esto que leeras unas lineas mas abajo es producto de esa imagen; es importante que algunas personas sepan, q esto no es mas que una creación de mi imaginación, porque me agrada que mi escritura explore nuevos horizontes, a sitios inimaginables...
Los acordes de la guitarra, fluían sin poderlos detener, deslizándose en nuestros cuerpos, nos envolvían en aquel extraño ambiente, ambos sabíamos muy bien lo que iba a suceder, no hay ya vuelta atrás, él lo había preparado todo minuciosamente, cuidando de hasta el más mínimo detalle, me había escogido a mi de entre tantas y solo pensar en ello nos excitaba... esas curiosas experiencias, que estás destinado a vivirla con solo una persona, una sola vez, en toda tu vida, y si lo logras, quien sabe que pueda pasar, que puedas sentir...lo único que sabía es que aquel era un mutuo y silencioso acuerdo entre dos almas, dos cuerpos, dos mentes.. Él estaba tendido en la cama, casi desnudo a no ser por la sabana negra que cubría su cintura, recorriéndola como un río negro, q iba a parar allá abajo en el suelo. El me miraba, me imploraba, que empezara de una vez, su mirada tan imponente me atrajo a él, me recorrió completa y me beso, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, con una fuerza y una intensidad, que no había sentido antes, y tal vez no la vuelva a sentir jamás, era todo un juego perverso de caricias y pasión, se detuvo en mis labios, y me miraba como queriendo atrapar mi imagen, robarme mi rostro para que le perteneciera por siempre a él, me regalo esa sonrisa característica de él, de esas que no están cargadas de alegría sino de una extraña melancolía, como si estuviese vació, carente de alma...me aseguro que todo estaría bien, y yo le devolví esa sonrisa, llena de complicidad, no tenía miedo, solo estaba ansiosa, de eso que me insinuó tantas lunas atrás, tanto tiempo compartido, lo menos que podía estar era confiada... Agarre el cuchillo, estaba de una anaranjado fuerte casi rojo, después de tanto tiempo en la candela, toque la punta y en seguida me quemo provocando que soltara un leve gemido por el dolor, él voltio, se me quedo viendo y negó con la cabeza, yo le recosté de nuevo la cara con cariño en la negra almohada, y empecé a recorrer el cuchillo en su espalda, con mucha maestría formando las sinuosas y ansiadas letras, como pintando con óleo, se oía la piel que se chamuscaba, el intenso olor que desprendía la piel quemada me llego, y sentí un calor, que recorría todo mi cuerpo...la sangre empezó a brotar, formando pequeños hilillos, la espalda de él a la primera letra se contrajo, luego se relajó, tenía los ojos cerrados, hubiese dado todo por saber que pensaba en ese momento... Era tan fácil tallar las letras, la piel no se resistía, y ese intenso olor, su sangre salada, si salada, porque la probé, no me pude resistir a aquella escena, y luego de tallar hasta la última letra, pase mi mano mojada de agua muy fría, para limpiársela, y no sé en que momento, empecé a besarle el cuello, y luego baje por la espalda, y saboree su tibia sangre sin dudarlo dos veces, subí la mirada para ver a aquel ser que se había entregado por completo a mí, y tenía la mirada en el más allá, no parecía saber lo que estaba pasando, y el efecto de la droga que habíamos consumido unos minutos antes, ya había pasado...en ese momento supe que el dolor había pasado a un nivel superior, un nivel donde no se siente nada más que un peculiar placer, un placer que jamás sentirás en la cama, un nivel donde fue capaz de controlar su cerebro, recibir las cinco letras de D-O-L-O-R como cuatro regalos incomparables e inigualables...y me hizo cómplice de ese placer, me unió a él, de una manera, que hoy tantos meses después, se me es imposible olvidar, a pesar de que más nunca mis ojos se vieron reflejados en él...