
Respiración entrecortada, puntazos en un costado, corazón acelerado... frio calado en cada una de las coyunturas de los huesos, pies doloridos, pérdida del sentido de la orientación….un solo fin, huir; prevalece el instinto de supervivencia…
Respiración excitada, corazón acelerado….Calor desde los pies hasta la cabeza, manos quemantes….adrenalina en cada vena, en la epidermis, y dermis….pérdida de la cordura, un solo fin, perseguir; prevalece la locura…
Te caes y te llenas de barro, apartas el cabello de tu cara, se te es imposible oler la tierra húmeda, a tu nariz no llega más que el olor, enviado por un cerebro en estado de alarma, provocado por una muerte pronta y segura…
Te caes y te llenas de barro, aseguras tu puñal, se te es imposible oler la tierra húmeda, a tu nariz no llega más que el olor, enviado por un cerebro trastornado, provocado por un instinto animal, oscuro y perverso…
Saltas la verja con temblando de pies a cabeza, tus dedos borran las lágrimas que empiezan a recorrer tu cara…al otro lado, pasa un río feroz, helado como el corazón de quién te persigue….te invade un sentimiento de desesperación, te debates entre morir ahogada, o al hierro gélido de una mano demencial…
Saltas la verja con seguridad, tu dedos tocan el filo de la hoja de metal, que recorre la palma de tu mano…al otro lado pasa un río, helado como los pensamientos que han inundado de tu cabeza, te invade un sentimiento de desesperación placentera, te debates entre ahogar a tu victima o dejarle sucumbir de tus propias manos…
Te paras frente al río, ha llegado la hora, recuerdas la pasión enjaulada entre las sábanas de dos amantes, que esta noche son completamente desconocidos el uno para el otro, recuerdas expresiones raras, pensamientos extraños de quien tienes enfrente, recuerdas como una pastilla puede cambiar la percepción de una realidad inexistente…
Te paras frente a ella, recuerdas el sin sentido de dos cuerpos unidos bajo las mismas sábanas sensaciones extrañas, pensamientos crueles hacia quien tienes enfrente, recuerdas voces que según ella son inexistentes, recuerdas el cuestionamiento de la medicina moderna…
Te arrodillas, suplicas por tu vida, el miedo a pasado a segundo plano, el protagonista ahora es una mezcla entre decepción, infinita tristeza, lástima, rabia contigo misma…Disfrutas los últimos segundos del sonido que produce el agua al chocar con las piedras, observas una luna grande y amarilla…
Te arrodillas, oyes frases patéticas, el instinto animal pasa a un lado, para ser sustituido por la vergüenza ajena, asco, incomodidad, infinito odio, paranoia…El sonido del agua al chocar con las piedras te resulta repugnante e insoportable, y evitas mirar la gran luna amarilla porque te vuelve nervioso…
Se acerca a ti, sus ojos parecen ausentes, sientes su respiración, recuerdas como tu olor lo volvía loco de placer, su nariz empieza a recorrer tu oreja y llega al cabello, por un momento crees ver al mismo hombre de siempre, acercas tus labios a él, a su cuello, y en menos de un segundo, sientes una punta afilada terriblemente fría que penetra en tu garganta…no hay palabras ni dolor, no hay pensamientos, los músculos se relajan, permitiendo caer tu cabeza, la sangre sale a borbotones y mancha tu camiseta blanca especial…y finalmente sus ojos se cierran capturando una última imagen de puro amor, y el alma abandona un cuerpo frío, y transgredido…
Te acercas a ella, estas metido en un mundo crónico, el olor de ella, permite que la psicosis te de tregua, es el divino olor que un día de hechizo, te acercas para olerla mejor, recorres su oreja y al llegar al cabello, sientes unos labios que se posan en tu cuello, el sobresalto, te lleva al instinto primario , al movimiento absurdo, de clavar el puñal en su cuello inocente… la sangre empieza a manchar la camiseta blanca que le regalaste en navidad, y ella no dice nada, su cuerpo se desinfla con el último aliento, cayendo su cabeza en tu brazo, finalmente sus ojos cálidos y enamorados se cierran, no queda más que un cuerpo inerte sin alma…
El frío de la noche empieza a invadir tu cuerpo, desaparece la escisión de la personalidad, se esfuma la ruptura de los mecanismos psíquicos normales, llegan poco a poco la sensatez, junto a los recuerdos reales, los sentimientos toman su lugar, los pensamientos toman orden en la mente, observas el pecado hecho sangre, las lágrimas recorren tu cara, la esquizofrenia se ha cobrado una victima más…




