martes, marzo 11, 2008

Fantasía en una cajita músical


Él hizo una sutil reverencia quitándose el sombrero, e inclinándose lo suficiente para mostrar su respeto y admiración, ella asintió con la cabeza para devolverle el saludo, tomo el vestido con sus manos lo subió levemente, colocó un pie tras el otro y se inclinó también, lo suficiente y requerido en aquella época de la alta sociedad, para demostrar su buena educación…

Sonaron los primeros acordes, era una canción romántica francesa, un vals de antaño, él le tomo la mano y comenzaron a bailar, ella se limitaba a hacer los movimientos, que le eran permitido a una señorita refinada de su edad, y a él le hacía gracia tanta superficialidad; de vez en cuándo se permitía introducir algún nuevo movimiento, ella se sonrojaba y negaba rotundamente ceder ante los pasos que según decían eran pecaminosos e indecorosos, pero a él no le corría prisa, para ella tenía toda la paciencia y más…

La música iba tomando forma, sus intérpretes se iban inspirando, tocando cada vez más pasión, como si la pieza fuese de propia creación, improvisada ante una escena romántica en escala de grises…


Pasado unos minutos, entre vuelta y vuelta, ella decidió echar un vistazo a su alrededor, él aprovechó su despiste y la tomo por la cintura, hubo un leve asomo de susto en el mirada de ella, pero que rápidamente se apaciguó ante de la calidez de su presencia, de la ternura de sus manos….Así que se dejó guiar, olvidando toda norma social


Empezaron a describir pequeños círculos imaginarios en el aire, ella femeninamente dejo caer el cuello, sintiendo como rasgaba la nada, como el aire la seducía, parecían flotar, todo era tan sencillo que la insensatez fue sustituida por la embriaguez musical. Su pie recorrió la pierna de él, que reaccionó al instante aferrando con fuerza su cuerpo junto a él, era una súplica muda…


Su perfume baño la estancia pálidamente iluminada, ella no pudo evitar cerrar los ojos, tanta información sensorial parecía acumularse en su piel, un placentero cosquilleo le recorrió la columna, cuándo el rozo sus labios por su oreja…permitiéndole recordar el puente de la pasada primavera, la tarde parisina, el vino blanco y su aire intelectual.


El soltó su cuerpo, la empujo, haciendo que se doblase hacia atrás, quedando sujeta únicamente por una mano, ella estaba suspendida en el aire como recostada de una camilla invisible; empezó a moverla alrededor de él con suavidad, ella disfrutaba de cada movimiento como si hubiese pasado toda su vida en cama sin poderse mover, sin disfrutar el doblez de sus articulaciones, la exquisita libertad, los inexistentes grilletes le había liberado sus delicados pies al menos aquella noche…


Se oía el repicar del piano, el suave zumbido del violonchelo y el romántico violín que completaba el trío musical….Su vestido rosa viejo volaba al ritmo de la melodía, dejaba ver sus preciosas largas piernas una espalda tersa y un pequeño lunar en la parte de arriba derecha, que él lo encontraba terriblemente seductor, llevaba el cabello recogido y algunos rizo rebeldes sueltos, el flequillo a medio lado gracias a la horquilla que él ese día le regaló, hacía juego con el carmín de sus labios y sus mejillas inocentemente maquilladas, unos pendientes discretos y nada más…Él le había quitada los altos tacones, alegando que eran el reflejo moderno de la vulgaridad…Recorrió un dedo por la palma de su pie, produciéndole unas agradables cosquillas…


En ese momento, la música sonaba álgida y frenética, él la mano de ella por encima de su cabeza como una bailarina y ella consintió su movimiento poniéndose de puntillas y empezando a girar, pero en vez de producirle desagrado la innumerables vueltecillas, disfrutaba la sensación hasta que el piano súbitamente se detuvo para continuar tras breves segundo la siguiente pieza, la final…


Segundos suficientes para que ella resbalara sobre el brazo de él, que la agarró con delicadeza su mano derecha recorrió su cintura y ella enderezó su postura colocando su mano izquierda en el hombro de él, y las manos sobrantes se entrelazaron…Empezaron a moverse; uno dos, uno dos, uno dos; no podía ponerse en duda sus agraciados movimientos que habían embrujado de tal manera a su pareja, que él termino sucumbiendo, cerró sus ojos y recordando como ella el puente y el vino, la lencería y los jardines…


La música llegaba a su final, ella recostó con cierta melancolía su cabeza en el pecho de él, la mano que él tenía en la cintura recorrió la espalda desnuda de ella y fue a terminar en su cabeza, acariciando su cabello rojizo, y oliendo nuevamente su perfume…

Ya sólo se oían las notas rezagadas del violín…Ella levantó la cara y le miro de una manera que aún no se ha inventado, no podía ocultar el hecho que la fantasía pronto finalizaría, él respiro profundo queriendo vivir el momento para siempre, agarró con ambas manos la cara de ella, se acerco a sus labios, sin llegarlos a tocar porque justo la última nota sonó y todo se endureció, sus pieles tomaron un aspecto de plástico, ella quedo con una cara triste y él de profundo amor

Entonces la niña de quince años suspiro y volvió darle cuerda a la cajita de música que su abuela le regaló.

No hay comentarios: